miércoles, 21 de noviembre de 2012

Para escribir relatos y leerlos en diciembre (en proceso...)

Escribir un relato de una cuartilla inspirado en la imagen más votada y su título: 

 La mujer del puente
 


RELATOS DE LOS MIEMBROS DEL CLUB

RELATO 1 (De Charito):

Evoca un sentimiento, evoca primavera, evoca el suave perfume de la campiña.
Pasó mucho tiempo desde que te descubrí, tiempo suficiente para alimentar mi deseo de encontrarte.
Recuerdo los instantes de embelesamiento, no había prisa, no sentía apuro, y conforme avanzaban los segundos, solamente el movimiento del sol auguraba que pronto cederían los brillos dorados que tanto admiran las almas diurnas para dar paso a la elegancia pristina de tu completa y bella imagen plateada.
Te busco cada noche entre el avanzar de tus fases, te espero impaciente cada día.
¿Te has preguntado cuántas veces desespero?
Esas nubes de algodón pasan y te asomas, entonces te disfruto, te admiro y llenas de emoción mi sentir. Ya en el campo, ya en la ciudad, ya en el océano.
Tu influencia hace sinergia y modifica la marea de mi Alma.
Te volveré a esperar ...

RELATO 2 (De Gise):

Hace un par de años en una navidad una joven mujer viajaba por Europa, desde niña había imaginado ese viaje, sus padres con esfuerzos se lo habían regalado por haber concluido sus estudios en medicina. Aunque era un viaje muy deseado, el presupuesto se había limitado a la estancia de un par de semanas, sin embargo ello no era impedimento para una enorme emoción, entusiasmo y expectativas; en realidad se materializaba un sueño… o más bien el seguir un presentimiento que había tenido de niña: - un día en una ciudad muy distante conocería una persona capaz de hacerla vibrar con una mirada con su sola presencia- , dentro de sí deseaba que esto sucediera pero también se decía a si misma que pudiera ser que  su presentimiento sería solo una ilusión de esas que se tienen cuando se es niño.

A su llegada a Roma todo le parecía extraordinario la gente, el clima, los lugares, la comida, sencillamente todo el entorno era increíble su alegría se desbordaba a cada paso que daba, no podía si no sentirse extasiada  por vivir este sueño, era la primera vez que viajaba lejos de su hogar, de la gente que conocía, que vivía este sentimiento extraño de miedo, felicidad, agitación, inquietud al mismo tiempo.



Caminaba por la ciudad todo el día, visitó toda clase de lugares: museos, iglesias, ruinas, fuentes, se olvidaba de comer parecía que había una fuerza extraña que la llevaba de un lado a otro sin necesidad de parar un momento para alimentarse o descansar. Había organizado su itinerario de tal forma que pudiera elegir las ciudades a visitar de forma flexible ¡sí! pensaba que estando ahí podía seguir recomendaciones, pero más aún, seguiría su propio instinto el cual respetaba mucho.



Un suceso un poco raro sucedió  estando en un museo le había parecido que a lo lejos había visto a un compañero de la secundaria, del cual cabe decir había estado enamorada por muchos años, creyó que había sido una figuración que probablemente su memoria le había engañado y que después de más de 10 años ni siquiera sería como ella se lo imaginaba, habría cambiado tanto físicamente que ni siquiera lo reconocería…. pero y si no!!  ¿Y si era esa persona que su presentimiento de niña le decía que era la persona especial con la que se encontraría? , no quiso emocionarse demasiado pues podría ser solo su imaginación. Sin querer cuando casi salía del museo escucho una voz a lo lejos que le pareció familiar, un poco más adulta pero la recordaba era él no podía olvidar su voz, escucho que: le decía a un amigo “será grandioso!!! Siempre soñé estar en Venecia, no aguanto las ganas de estar ahí,  ya quiero conocer ese lugar”, cuando trató de ubicar la voz entre la gente ¡se había ido!,…. pensaba…… sería él  y si fuera la persona que debó encontrar, si fuera así haber coincidido después de tanto en lugar tan distante de su hogar, ¿debía ir a Venecia? pensó en los pros y contras y al fin decidió: su siguiente parada Venecia!, de cualquier forma lo había considerado, era una de las propuestas a visitar se dijo a sí misma -¡Qué tal sí …..!
A la mañana siguiente muy temprano preparó su salida y salió rumbo a la estación estaba dispuesta a disfrutar cada segundo, ya instalada en el tren miraba los paisaje, la gente, sus reacciones, sus acciones, quería grabar en su mente todo aquello para poder recordarlo para siempre; una vez que llego a Venecia bajo del tren y miraba para todos lados no veía canales o agua, salió de inmediato y ahí frente a ella canales hacia dónde mirará, sonreía y latía tan fuerte su corazón que pensaba que la gente a su alrededor podría oírlo.
Caminó por las calles subía y bajaba, sentía mucho frío pero no le importaba sus emociones elevaban su temperatura, de pronto se encontró en un puente lleno de personas, muchos turistas, dudo un minuto si debía atravesar por ahí pero algo le dijo que sí, ya estando casi a la mitad alguien la alcanzó era un niño de algo así como 10 años decía algo que no entendía (nunca había aprendido italiano), el niño extendió su mano y le entrego algo ¡era una medallita, más bien su medallita se la habían dado sus abuelos paternos cuando cumplió 15 años! , ahora ellos habían muerto, así que era casi como un amuleto personal, miró al niño algo en el le parecía familiar, le dio las gracias como pudo, él no entendía español y ella no sabía ni una palabra de italiano y se marchó.

Finalmente llego al hotel se instaló, empezó a sentir cansancio decidió darse un baño y después saldría a comer algo, una vez que terminó la ducha se recostó un momento y sin querer se durmió, tuvo un sueño en el veía nuevamente al niño que le alcanzó en el puente, esta vez miró muy detenidamente sus ojos, entonces recordó dónde los había visto eran los de su abuelo ese color azul tan intenso era único y la forma de sus cejas y pestañas,  ¡era él! ¡Sí! no podía equivocarse era él; cuando despertó se sintió confundida y decidió que debía regresar al puente, aunque era algo tarde así lo hizo; de camino sintió el viento,  era muy frío, pero había algo en su interior que le daba ánimo para continuar. Cuando llego había poca gente, algunos comerciantes recogiendo sus puestos, ya en el centro del puente miró hacia el horizonte el cielo estaba tan lleno de estrellas, brillaban tanto, entonces sintió en su corazón y muchas lagrimas recorrieron sus mejillas, se dio cuenta que allí dónde se encontraba lejos de sus padres y su familia a la que tanto amaba alguien le había regresado algo que se le había caído pero no lo había tirado u olvidado ese día si no hacía mucho  ¡era el recuerdo de sus seres amados aquellos que cuando murieron había llorado pero no como hoy!, los extraño! Supo realmente que le hacían falta, que su recuerdo le dolía como si los hubiera perdido hoy…
A veces creemos que lo más está en el futuro, en lo que aún no llega, en personas que ni siquiera conocemos, si tan solo pudiésemos ¡mirar detenidamente! entonces podríamos darnos cuenta que lo que hace vibrar nuestro corazón está ahí a nuestro lado cerquita de nosotros.
 

RELATO 3 (De Fabs):



RELATO 4 (De Fany):

Frida Cooper era el tipo de personas que lograba transmitir tranquilidad y paz a quienes la rodeaban, siempre se le veía serena y con una gran sonrisa cautivadora por lo cual, era sumamente extraño que algo le inquietase de tal manera. Aunque su apariencia era descuidada, Frida era muy segura de sí misma pero tenía la filosofía de que la verdadera belleza se encuentra en el interior de cada uno. No sabía la razón por la cual cada vez que pasaba por ese lugar, una rara sensación recorría su cuerpo, la inquietaba a tal grado que su pulso se aceleraba y sus manos comenzaban a sudar. No encontraba un adjetivo preciso para describir ese sentimiento. Era una mezcla de miedo, emoción, esperanza y melancolía.

Conoció por primera vez ese lugar con su Padre. Éste era empleado de una empresa trasnacional y en un viaje de negocios decidió que su familia le acompañara. Era una familia de clase media por lo cual tuvieron que hacer grandes esfuerzos por hacer realidad el sueño de viajar en familia a Paris. Todos estaban entusiasmados pues era la primera vez que saldrían al extranjero y desde muy pequeña Frida siempre había soñado con visitar Paris, había escuchado tantas historias románticas que soñaba con cada uno de los lugares que visitaría. A pesar de no tener los suficientes recursos para tomar clases de francés, decidió que lo aprendería de manera autodidacta y así sucedió. Diez años después, Frida era la mejor maestra de francés en el Instituto en el cual impartía clase.

Todo en la vida de Frida parecía maravilloso y ella no se cansaba de agradecer por todas las experiencias vividas, incluso por las grandes pérdidas que había sufrido. Al regresar de aquel maravilloso viaje con sus padres, el avión en el que viajaban sufrió un accidente donde lamentablemente solo Frida sobrevivió pero quedó inconsciente por varios meses y al despertar no recordaba muchas partes de su vida. Estuvo en rehabilitación durante varios años hasta que poco a poco logró recuperar la mayor parte de sus recuerdos, excepto, su estancia en Paris.  Un día, Frida decidió regresar a París con la firme intención de lograr recordar aquellos momentos que compartió por última vez con sus padres.

Era un sábado por la tarde, el sol resplandecía y soplaba un viento suave y cálido. Era el aniversario número siete del fallecimiento de sus padres. Poco a poco dolía menos aquella ausencia pero aún había un vacío que no lograba descifrar y que además, se hacia latente en ese puente ¿qué había pasado ahí? ¿Por qué tenía ese imán tan fuerte ese lugar?  


Parada en aquel puente, sumida en sus pensamientos, contemplaba la quietud del rio cuando aquel hombre tocó su hombro y la llamó por su nombre - ¿Frida? ¿Eres tú? – preguntó de manera tímida y emocionada a la vez; Frida tardó varios minutos en reaccionar, lo miró fijamente y en ese momento logró recordar lo que había sucedido en ese lugar, ahí, justo donde estaba parada, tomada del brazo de su padre, conoció a este hombre de quien había quedado perdidamente enamorada y además, había sido totalmente correspondida. Había vivido un tórrido romance que duro apenas unas semanas y se habían prometido que un año después se rencontrarían en ese lugar para unirse en matrimonio. Al ver esa mirada Frida sintió como un torbellino de recuerdos inundó su cabeza, seguido por sentimientos encontrados. Finalmente sabía que aquel vacío que sentía era ese gran amor que la esperaba, cada tarde, en aquel puente.   

Relato 5 (De Nad): 

Ella sabe que entre las ruinas y calles de esta ciudad se escondía su alma, aquella que alguna vez había protegido y que resurgía en cada paso que daba por esas misma calles, tan vivido en su mente y tan doliente en sus recuerdos, cada paso por esos rincones la hacían vacilar sobre una búsqueda que tenía consigo misma y que por tanto tiempo había detenido, deambulaba de manera sumisa entre el tumulto de la gente pensando en que podría haber cambiado.. ¿Por qué después de tantos años sentía la necesidad de palpar con nuevas emociones cada uno de sus rincones?, ya por demás conocidos, se debía acaso a una esperanza vana basada en el hastío que muchas veces su propia adaptación determino o solo es la curiosidad que siempre existió pero una vida de apegos apaciguo, es algo que no podía contestarse y por ahora tampoco lo consideraba relevante, lo único real era el hoy y sus ganas de trasformar sus pasos para hacer que en todos los rincones de esta ciudad le valiera cada recuerdo, cada emoción, cada lagrima y cada momento de felicidad promovido, cuando al fin ella decreto su nueva visión, se sintió aliviada, la felicidad ahora se percibía y expandía en sus sueños, aun cuando sus hábitos sufrían y ese sufrir la hacía trastabillar en sus pasos, muchas veces se veía inmóvil llorando a través de su ventana descargando en cada lagrima sus pesares y sus apegos diciéndose a sí misma todo estará bien o en los mejores casos disfrutando de esas historias echas en su cabeza donde su mundo está lleno de sensaciones, dualidades, placeres vánales, algunos amores eternos, amigos perpetuos, esperanzas lucidas y retos interminables, cuando sentía sus visiones y se percibía como un alma libre sentía el impulso por levantarse y salir a recorrer cada rincón de su ciudad llena de energía que la envolvía con un brillo y le daba fortaleza para renovar sus votos consigo misma, se veía caminando al puente, ese que tantas veces cruzo y que hoy se ha vuelto un símbolo que la amarra a lo terrenal y le acompañaba en su liberación, sigue caminando enmarcando una sonrisa de complicidad y desafío, sabe que hay mucho que renovar, sus piernas le dicen no te detengas ya paso la más difícil y mientras sigue caminando su mente piensa en lo feliz que fue, que es y será, por fin su fe se restablece y entre esas calles viejas renace, así pues entiende que las segundas oportunidades no existen, la historia es una línea recta que se escribe según tus recuerdos, la diferencia radica en que cada quien escribe el o los finales que quiere vivir, entonces de manera súbita abre los ojos y emana una sonrisa, se levanta de golpe y mira al puente, que sigue ahí y eso le recuerda que su historia aun no tiene final lo único que percibe es que será glorioso, se voltea lanzando un suspiro sabe que es hora de hacer sus sueños realidad.



Relato 6 (De Maru):

Nuevamente me encuentro contemplando el soleado paisaje de esta mañana de verano y a lo lejos puedo distinguir esa pequeña silueta bien formada que lleva sombrero en mano. Esa figura que se mueve despacio y que de forma casi imperceptible muestra una ligera sonrisa en su rostro,  una mirada que divaga, que se pierde en el inmenso paisaje, pero que a la vez busca fundirse con el horizonte, esa mirada que busca sin encontrar y por lo mismo se fuga en una realidad casi imperceptible.

Esa mujer que día a día aparece en el camino que suelo tomar y cuya presencia inquieta a mi ser, ¿qué tiene que me atrae? ¿Qué me intriga? Suelo buscar respuesta a todas estas interrogantes, pero no lo consigo,  a estos sentimientos de confusión que me  genera su sola presencia, pero que a su vez me reconfortan.

Sé que cuando cruce el puente ahí va a estar, me acompaña en su silencio, me conforma en su andar,  lo que la convierte poco a poco en  parte de mi realidad.

Es su andar despacio, es esa sonrisa desdibujada que me atrae, es esa indiferencia a lo que le rodea que me intriga. ¿Por qué sigue aquí? ¿Qué es lo que busca y no encuentra? Se habrá dado cuenta que nuestras rutinas se empiezan a entrelazar, que nuestros encuentros son tan cercanos y a la vez lejanos porque siento que puedo pasar a su lado y no ser percibido.  Simplemente me deja pasar como el viento pasa entre las ramas de los árboles.  En verdad será que no percibe mi presencia, que le puedo ser invisible.

Es así como día a día la busco, es así como siento que su figura se dibuja en mi horizonte y me ayuda a cruzar este puente. Busco en su mirada las respuestas a todas mis preguntas y hoy por fin me fundo en ella para encontrar esa parte olvidada, para descubrir que esa silueta de sombrero en mano es parte de mi vida. Es esa parte que busca en el horizonte el camino por seguir, es la esencia que me ha ayudado a  cruzar este puente llamado vida y que sigue adelante sin importar lo que haya alrededor.  Porque su andar seguro hará que al final encuentre lo que esta al otro lado del puente, este paisaje asoleado de mi mañana de verano.

Relato 7 (De Moni):



Girona, España, agosto de 2005

Su hermano se había casado hace seis años, cuatro meses después que ella. Desde la boda no se habían vuelto a encontrar. Ambos ya tenían su familia, pero la distancia había impedido que se conocieran. Ahora los pequeños primos jugaban como si se hubieran tratado desde siempre, la sangre llama.

El viaje a Girona sería algo especial, lo presentía. Siempre ha tenido esos presentimientos y siempre se le cumplen. Cuando le platica a su esposo y a su suegra solo miran con incredulidad y siguen preparando la maleta de viaje con las chamarras, agua y algo de fruta. Los pasaportes, el celular que su hermano le había prestado y la cartera con las tarjetas y los euros van siempre con ella, en su pequeña cangurera colgando de la cintura, para que no se pierda.

 El viaje en tren desde Barcelona a Girona ha sido muy cómodo. Los niños han disfrutado los viajes en tren desde que llegaron a España y este no había sido la excepción.  Llegando a la estación, llena de gitanos, es indispensable la “escala técnica” en el baño. Viajar con dos niños, uno de tres años y otro de año y medio obliga a estas escalas continuas. En el baño hay que despojarse de todo para agilizar “el trámite”. Rápido, hay gente esperando.

Al salir de la estación Girona se presenta hermosa, soleada. Al cruzar el puente llama su atención los edificios al ras del río, como si lucharan por verse reflejados en el espejo de agua. Vanidosos. Vale la pena detenerse unos minutos, así que decide contemplar el paisaje y hacer algunas fotos para congelar el momento.

Al pasar el puente, la arquitectura y el paisaje quedan absorbidos por un sin fin de moscas. ¡cuántas moscas¡ Tantas que se han vuelto parte imprescindible en la gráfica del souvenir. ¡qué chistoso¡ Habrá que llevar algo. Se lleva la mano a la cangurera... No está. Pasaportes, tarjetas, euros. ¡Dónde, dónde está!

La sangre se le va a los pies. Rápido. Piensa. ¡El baño!.
Deja todo. Sale corriendo. Esa pesadilla de quedar varados en el extranjero, sin papeles ni nada se apodera de ella. El corazón suena como un gran tambor. ¿Por dónde era? El puente. ¿Dónde está el puente?

La desesperación aumenta, la respiración se corta, el corazón late tan fuerte que siente que se le sale del pecho. Vuelta a la derecha, a la izquierda…las moscas… debe estar cerca.

La gente a su paso la mira, pasa corriendo, con lágrimas corriendo por sus mejillas, pero a nadie le importa lo que le pasa.

Al llegar al puente no ve la estación. Se detiene de golpe, voltea a un lado y al otro. Solo ve los edificios vanidosos asomándose al río. ¿Qué pasa? Hay una gran confusión en su mente. Cierra los ojos para tratar de concentrarse. En su mente no hay nada. Un gran dolor. Su pecho…

A nadie le importa lo que pasa. Solo se pregunta dónde está. Todo se ha detenido… congelado. Hay gente esperando. ¿Un letrero con su nombre? No. Solo, la mujer del puente.

Relato 8 (De Adriana):



Muchos preguntan a dónde voy, por qué cruzo, qué espero lograr y si tengo idea lo difícil que será.
Quizá no tengo ninguna respuesta a las cuestiones hechas. Quizá esté cometiendo un gran error. O quizá esté a punto de comenzar el mejor capítulo de mi vida.
La naturaleza de un puente es unir dos puntos que antes no estaban unidos. Surgieron cuando alguien se paró en una orilla, vio el horizonte, esa línea de continuación del camino y quiso conocerlo, quizá toma lo mejor que había en su extremo y comenzar a construir fuertes cimientos, acercándose poco a poco a una nueva tierra, a un nuevo futuro. Lo bello de los puentes es que nos muestran de dónde venimos y a dónde vamos, pero ambos lugares convergen y siempre quedará el recuerdo de quien los cruzó. Incluso puentes que han sido quemados después de cruzados, representan esa unión, ese lazo eterno entre el pasado y el futuro. Y un puente, también muestra nuestro regreso a casa.
Por eso sabía que mi salida de la ciudad tenía que ser por algo tan emblemático como un puente, cuya arquitectura bella me sensibiliza al grado de sentir escalofríos en mi piel. A cada paso pierdo más peso, con cada centímetro recorrido vuelvo a nacer, con cada suspiro lleno mi alma de ilusiones.
¿A dónde voy? A dónde nunca he ido. ¿Por qué cruzo? Porque el puente es mi camino? ¿Qué espero lograr? Escribir mi propia historia de vida. ¿Sé lo difícil que será? Más difícil sería ser la mujer que nunca cruzó el puente de su vida.